En Costa Rica existe una percepción frecuente: “la gente está muy endeudada” o “los bancos y aseguradoras ganan demasiado”.


Sin embargo, cuando se analiza con datos y contexto, la realidad es más compleja y estructural.


El costarricense no utiliza más servicios financieros y seguros por exceso de ingresos, sino porque vive en un entorno donde el costo de vida es alto, los ingresos son ajustados y gran parte del riesgo ha sido trasladado al individuo.


Este artículo explica las tres razones principales, en orden de impacto real.


1. Costo de vida alto con ingresos limitados

(La causa estructural)

Costa Rica presenta una de las combinaciones más desafiantes de la región:


  • Costo de vida comparable a países de la OCDE
  • Salarios reales que no crecen al mismo ritmo
  • Capacidad de ahorro reducida


Esto provoca que el ingreso mensual:

  • Alcance para cubrir gastos básicos,
  • Pero no sea suficiente para enfrentar imprevistos, educación, salud privada o vivienda sin apoyo financiero.


El sistema financiero sustituye al ahorro que no se logra acumular.

Por eso el crédito y los seguros no son un lujo, sino una herramienta de continuidad de vida.


2. Delegación del riesgo del Estado al individuo

(El factor silencioso que empuja al aseguramiento)


Aunque Costa Rica mantiene un Estado social importante, la realidad actual muestra:

  • Saturación del sistema de salud pública
  • Pensiones públicas insuficientes para el futuro
  • Mayor inestabilidad laboral


En la práctica, muchas familias deben autogestionar riesgos que antes absorbía el Estado.


Resultado:

  • Mayor contratación de:
  • Seguros de salud privados
  • Seguros de vida
  • Pensiones complementarias
  • Productos mixtos de protección y ahorro


El costarricense no asegura por moda, asegura porque no puede darse el lujo de una crisis financiera.


3. Sistema financiero desarrollado y accesible

(El habilitador del uso intensivo)


Costa Rica cuenta con:

  • Alta bancarización
  • Bancos públicos y privados sólidos
  • Cooperativas financieras
  • Asociaciones solidaristas
  • Mercado de seguros amplio y regulado


Esto genera que:

  • El acceso al crédito y a los seguros sea normal y cotidiano
  • Resolver necesidades vía el sistema financiero sea más viable que la informalidad


Otros países tienen presión económica similar, pero no tienen este nivel de acceso.


Lectura desde el Índice de Vida Financiera Real (IVFR), con un IVFR cercano a 42, Costa Rica refleja:

  • Capacidad para vivir
  • Capacidad para cubrir riesgos
  • Pero dificultad para construir patrimonio sostenido


Los servicios financieros no elevan el IVFR, lo estabilizan.


Conclusión

El alto uso de servicios financieros y seguros en Costa Rica no es señal de exceso, sino de adaptación.


Vivir caro, ganar ajustado y asumir riesgos personales obliga a financiar y asegurar la vida cotidiana.


El reto país no es reducir el uso financiero, sino:


  • Aumentar ingresos reales
  • Reducir costos estructurales
  • Convertir deuda en patrimonio
  • Mejorar la vida financiera real de las personas