11/08/2026

 

La pérdida puede existir mucho antes de que el cliente, emisor o deudor deje de pagar.

 

Una empresa puede cerrar el periodo mostrando una cartera por cobrar saludable, inversiones financieras importantes y una utilidad aparentemente sólida. Sin embargo, existe una pregunta que los estados financieros deberían responder con suficiente anticipación:

 

¿Cuánto de esos

activos financieros realmente espera recuperar la empresa?

Esta pregunta es fundamental para comprender la NIIF 9 – Instrumentos Financieros. Uno de los principales aportes de la NIIF 9 fue introducir un modelo prospectivo de pérdidas crediticias esperadas, cuyo propósito es reconocer el deterioro antes de esperar a que el incumplimiento sea evidente. El modelo requiere reconocer pérdidas crediticias esperadas y actualizar su medición conforme cambia la información disponible.

 

Y aquí existe una precisión importante:

El deterioro bajo NIIF 9 no se limita a las cuentas por cobrar de clientes. También puede afectar préstamos otorgados y determinadas inversiones en instrumentos de deuda.

 

Por eso, aplicar correctamente esta norma puede modificar no solo la cartera comercial, sino también el valor contable de determinadas inversiones y, consecuentemente, la utilidad, el patrimonio y algunos indicadores financieros de la empresa.

 

1. De esperar la pérdida a anticipar el riesgo

Tradicionalmente, muchas empresas han gestionado la incobrabilidad con una lógica sencilla:

“Reconocemos la pérdida cuando el cliente ya no paga”.

 

El problema es que cuando el incumplimiento es evidente, probablemente el deterioro económico comenzó meses antes.

 

La NIIF 9 cambia esta lógica.

El modelo de pérdidas crediticias esperadas exige incorporar información histórica, condiciones actuales y expectativas razonables sobre el futuro para estimar los flujos de efectivo que posiblemente no serán recuperados.

 

Así, la pregunta deja de ser:

¿Quién ya incumplió?

y se convierte en: 

¿Qué pérdidas de crédito podemos razonablemente esperar con la información disponible hoy?

 

Este cambio transforma la estimación contable en una herramienta de gestión de riesgo.

 

2. ¿Qué es una pérdida crediticia esperada?

En términos prácticos, una pérdida crediticia surge cuando existe una diferencia entre los flujos de efectivo que contractualmente deberían recibirse y los que realmente se espera recuperar, considerando el momento en que esos flujos serán recibidos.

 

La NIIF 9 utiliza un enfoque prospectivo y requiere considerar información razonable y sustentable disponible para estimar esas pérdidas.

 

Por ejemplo: Una empresa tiene derecho contractualmente a recibir: ₡100 millones Sin embargo, después de analizar riesgo crediticio, historial, condiciones actuales y perspectivas futuras, estima recuperar únicamente: ₡94 millones

 

Existe una exposición económica que debe ser evaluada. No es necesario esperar hasta que los ₡6 millones sean definitivamente declarados incobrables para empezar a reconocer el riesgo.

 

3. NIIF 9 no significa únicamente cuentas por cobrar

Este es un punto que merece especial atención. El modelo de pérdidas crediticias esperadas puede alcanzar varios tipos de activos y exposiciones financieras, incluidos instrumentos de deuda medidos al costo amortizado y determinados instrumentos de deuda medidos a valor razonable con cambios en otro resultado integral —FVOCI—.

 

De manera simplificada:

 

Esto significa que una empresa podría estar evaluando correctamente su cartera de clientes y, simultáneamente, omitiendo el riesgo crediticio existente en determinados instrumentos de inversión.

 

4. Caso 1: cuentas por cobrar por ₡150 millones

Supongamos que una empresa presenta la siguiente cartera:


 

Importante: estas tasas son únicamente ilustrativas. La NIIF 9 no establece estos porcentajes.

 

Supongamos ahora que la empresa únicamente tiene registrada una estimación de: ₡1 millón.

La diferencia sería:

₡8,2 millones – ₡1 millón = ₡7,2 millones.

Por lo tanto, bajo los supuestos del ejemplo, podrían existir: ·       

Cuentas por cobrar sobrevaloradas en ₡7,2 millones.

  

Activos sobrevalorados en ₡7,2 millones.

·       

Utilidad antes de impuestos potencialmente sobrevalorada en ₡7,2 millones.

 

Si la utilidad antes del ajuste era de ₡32 millones, después del ajuste quedaría en: ₡24,8 millones. La reducción sería aproximadamente del 22,5%.

 

La NIIF 9 no creó esa pérdida. La pérdida económica ya estaba incorporada en el riesgo de no recuperar la cartera. La norma solamente exige reconocerla oportunamente.

 

5. Caso 2: una inversión tampoco está libre de riesgo

Ahora incorporemos inversiones. Supongamos que una empresa mantiene ₡500 millones en bonos corporativos clasificados,

para efectos de este ejemplo, como instrumentos de deuda medidos al costo amortizado.

 

El emisor continúa pagando, no existe todavía un incumplimiento contractual. Sin embargo, durante el periodo aparecen señales que aumentan el riesgo:·       

deterioro financiero del emisor;

    

reducción significativa de sus resultados;

       

aumento del endeudamiento;

       

reducción de la calificación crediticia;

       

dificultades de liquidez;

       

deterioro del sector económico.

 

Supongamos, únicamente con fines ilustrativos, que el análisis determina una pérdida crediticia esperada equivalente a: 2% de la inversión.

 

Entonces:

₡500.000.000 × 2% =

₡10.000.000

La empresa tendría que evaluar el reconocimiento de una pérdida crediticia esperada de: ₡10 millones aunque el bono

todavía no haya entrado formalmente en incumplimiento.

 

El modelo de NIIF 9 exige reconocer pérdidas crediticias esperadas en los instrumentos sujetos a sus requerimientos de deterioro y actualizar su medición en cada fecha de reporte.

 

6. ¿Todas las inversiones funcionan igual?

No y aquí se encuentra uno de los errores técnicos más importantes que debemos evitar.

 

Inversiones en deuda

Determinadas inversiones en bonos, certificados y otros instrumentos de deuda pueden estar sujetas al modelo de pérdidas crediticias esperada, especialmente cuando se encuentran dentro de categorías como:

 

Costo amortizado instrumentos de deuda medidos a FVOCI.

Inversiones en acciones Las acciones y otros instrumentos de patrimonio no utilizan el mismo modelo de deterioro por pérdidas crediticias esperadas.

 

La NIIF 9 exige que los instrumentos de patrimonio dentro de su alcance sean medidos a valor razonable; por esa razón, el modelo de pérdidas crediticias esperadas no aplica a ellos. Por tanto, sería incorrecto aplicar una matriz de pérdidas esperadas del 2%, 5% o 10% a una

inversión accionaria simplemente porque su valor ha disminuido.

 

7. ¿Y las subsidiarias, asociadas y negocios conjuntos?

También requieren cuidado. Una participación en una subsidiaria, asociada o negocio conjunto no debe incorporarse automáticamente dentro de la misma matriz utilizada para cuentas por cobrar o bonos.

En el caso de asociadas y negocios conjuntos existe una interacción particular entre NIC 28 y NIIF 9.

 

La IFRS Foundation aclara que determinados intereses de largo plazo que forman parte de la inversión neta en una asociada o negocio conjunto, pero a los cuales no se aplica el método de participación, están sujetos a NIIF 9, incluidos sus requerimientos de deterioro.

 

Esto demuestra por qué la clasificación inicial del instrumento es crítica. Antes de calcular deterioro, debemos responder:

 

¿Qué instrumento financiero tenemos realmente y bajo qué norma debe contabilizarse?

 

8. Las cuentas por cobrar tienen una facilidad importante: el enfoque simplificado. Para muchas empresas comerciales y PYMES, analizar miles de facturas mediante el modelo completo resultaría poco práctico.

 

La NIIF 9 contempla un enfoque simplificado para determinadas cuentas por cobrar comerciales y otros activos relacionados.

 

En la práctica, esto permite utilizar herramientas como una matriz de provisiones, siempre que la metodología refleje adecuadamente las pérdidas crediticias esperadas.

 

Pero utilizar una matriz no significa simplemente establecer:

    

30 días: 2%

       

60 días: 5%

       

90 días: 20%

       

120 días: 50%

y mantener esos porcentajes durante diez años. Las tasas deberían responder a la realidad económica de la empresa.

 

9. Información histórica + presente + futuro

Una metodología sólida puede comenzar analizando las pérdidas históricas, pero no debería terminar allí.

 

La empresa debería preguntarse:

¿Las condiciones actuales son iguales a las históricas?

Por ejemplo, podrían existir cambios en: ·       

desempleo;

    

tasas de interés;

       

actividad económica;

       

sector del cliente;

       

comportamiento de pago;

       

concentración de cartera;

       

morosidad;

       

restructuraciones;

       

garantías;

       

riesgo país;

       

solvencia de los emisores de inversiones.

 

Una empresa podría históricamente haber perdido solamente el 1% de determinada cartera.

 

Pero si las condiciones económicas del segmento se deterioran sustancialmente, utilizar automáticamente el mismo porcentaje podría subestimar la pérdida.

 

10. Un ejemplo consolidado: cartera + inversión

Supongamos ahora que nuestra empresa mantiene:

Cuentas por cobrar: ₡150 millones

Bonos sujetos al

modelo de deterioro: ₡500 millones

Del análisis obtenemos:

Ajuste adicional de

cartera: ₡7,2 millones

Pérdida crediticia

esperada de inversiones: ₡10 millones

Exposición total no

reconocida: ₡17,2 millones

 

Ahora imaginemos que la empresa reportaba una utilidad antes de impuestos de: ₡50 millones.

 

Bajo el supuesto simplificado de que ambos ajustes impactan el resultado del periodo:

₡50 millones – ₡17,2

millones = ₡32,8 millones

 

Eso representaría una reducción aproximada del: 34,4% de la utilidad originalmente presentada.

 

La empresa aparentemente tenía ₡50 millones de utilidad. Pero después de reconocer el riesgo crediticio asociado a sus activos financieros, la lectura económica cambia significativamente.

 

11. El impacto empresarial supera la contabilidad

Utilidad

Una estimación insuficiente puede provocar que la empresa reporte beneficios superiores a los económicamente sustentables.

Liquidez

Una cuenta por cobrar o una inversión financiera no equivale automáticamente a efectivo disponible.

Solvencia

La calidad de los activos afecta la lectura de la posición financiera.

Política de crédito

Las pérdidas esperadas permiten identificar segmentos de clientes que generan ventas, pero destruyen rentabilidad mediante morosidad o incobrabilidad.

Política de inversiones

El rendimiento de una inversión no debería evaluarse únicamente mediante su tasa de interés. También debe

considerarse:

rentabilidad + riesgo

de crédito + posibilidad real de recuperación.

Gobierno corporativo

Una junta directiva debería conocer no solamente:

“Tenemos ₡500

millones invertidos”, También debería preguntar:

“¿Qué riesgo estamos asumiendo para recuperar esos ₡500 millones?”

 

12. Cinco preguntas que debería responder la empresa

1. ¿Tenemos

identificados todos los activos financieros sujetos al modelo de deterioro?

No solamente clientes, sino también préstamos e inversiones que correspondan.

2. ¿Nuestra metodología utiliza información histórica, condiciones actuales y perspectivas

razonables?

Si solamente utiliza antigüedad, puede ser insuficiente.

3. ¿Segmentamos correctamente nuestros clientes e inversiones?

Diferentes riesgos requieren análisis diferentes.

4. ¿Podemos demostrar cómo calculamos cada tasa de pérdida?

Una estimación sin evidencia pierde capacidad de defensa ante auditoría.

5. ¿Actualizamos el modelo en cada fecha de reporte?

El riesgo financiero cambia, la metodología también debería hacerlo.

 

13. Contabilidad y tributación no son lo mismo

Existe además una consideración esencial, reconocer contablemente una pérdida crediticia esperada bajo NIIF 9 no significa automáticamente que el mismo monto sea fiscalmente deducible.

 

La contabilidad determina cómo debe representarse el riesgo económico en los estados financieros.

 

La legislación tributaria determina bajo qué condiciones una pérdida o estimación puede tener efectos fiscales.

 

Por tanto, una implementación técnicamente sólida debería permitir:

Calcular correctamente la pérdida contable

Identificar las diferencias fiscales

Documentarlas

Conciliar ambos tratamientos

Confundirlos puede

crear nuevos riesgos en lugar de solucionarlos.

 

14. El beneficio del beneficio

Cuando se aplica

correctamente NIIF 9 ocurre algo más importante que registrar una provisión.

Mejor análisis del riesgo

Mejor valoración de cartera e inversiones

Estados financieros más realistas

Mejores decisiones de crédito e inversión

Mejor administración del efectivo

Mayor capacidad para proteger capital y financiar crecimiento

Esa es la diferencia entre utilizar las NIIF exclusivamente para preparar estados financieros y utilizarlas como una herramienta de administración.

 

Conclusión

La NIIF 9 nos obliga a cuestionar una idea aparentemente sencilla:

 

Tener un activo financiero registrado no garantiza recuperar su valor.

Una factura representa un derecho de cobro.

Un préstamo representa un derecho de recuperación.

Un bono representa flujos contractuales futuros.

 

Pero ninguno está completamente libre de riesgo, por eso, una empresa no debería limitarse a preguntar:

¿Cuánto tenemos por cobrar? o: ¿Cuánto tenemos invertido?

 

La pregunta financieramente más importante es:

¿Cuánto de nuestra cartera e inversiones esperamos realmente convertir en efectivo?

 

Cuando esa respuesta se sustenta mediante datos, segmentación, modelos de riesgo, evidencia y seguimiento, la NIIF 9 deja de ser únicamente un requerimiento contable.

 

Se convierte en un sistema para anticipar pérdidas, proteger liquidez y mejorar la asignación del capital.

 

Y posiblemente allí se encuentre uno de sus mayores beneficios:

identificar hoy el riesgo financiero que mañana podría convertirse en una pérdida real.

 

Fuente: IFRS

Elaboración propia.