
25 de agosto 2026
Una empresa puede tener maquinaria, edificios, sucursales, marcas o unidades de negocio registrados por cientos de millones de colones. En el papel, todo parece estar bien.
Pero ¿qué sucede cuando ese activo ya no genera los beneficios económicos que justificaron su valor contable? Ahí aparece una pregunta que muchas empresas dejan para después:
¿El activo que tenemos registrado realmente vale lo que dicen nuestros estados financieros?
La NIC 36 – Deterioro del valor de los activos busca precisamente responder esa pregunta.
Su principio central es sencillo: un activo no debe mantenerse en los estados financieros por un importe superior al que la empresa espera recuperar mediante su uso o su venta. Cuando el importe en libros supera el importe recuperable, existe deterioro.
¿Qué significa deterioro?
Supongamos que una empresa tiene una máquina registrada por:
Importe en libros: ₡300 millones. Sin embargo, después de analizar su capacidad para generar beneficios y su posible valor de recuperación, determina que su:
Importe recuperable: ₡245 millones
La diferencia sería:
₡300 millones – ₡245 millones = ₡55 millones
En este escenario ilustrativo, la empresa tendría que reconocer una pérdida por deterioro de ₡55 millones.
No significa que la empresa haya pagado ₡55 millones en efectivo, significa que el valor contable del activo ya no representa adecuadamente el importe que la empresa espera recuperar.
Y aquí aparece uno de los principales riesgos:
una empresa puede tener un activo, pero no necesariamente tener ese mismo valor económico.
¿Cómo determina la NIC 36 el importe recuperable?
La norma establece que el importe recuperable es el mayor entre:
El valor en uso considera los flujos de efectivo futuros que se espera obtener mediante la utilización del activo, llevados a valor presente mediante una tasa de descuento apropiada.
Por eso, una prueba de deterioro no debería reducirse a una simple opinión de la gerencia.
Requiere analizar evidencia, flujos de efectivo, expectativas, condiciones del mercado y capacidad real de generación de beneficios.
¿Cuándo debería la empresa preocuparse?
La NIC 36 exige evaluar si existen indicios de deterioro para los activos que no requieren una prueba anual obligatoria.
Algunas señales pueden ser:
Además, determinados activos —como el goodwill y los intangibles con vida útil indefinida— tienen requerimientos de evaluación anual de deterioro, independientemente de que existan o no indicios.
El error de esperar a que el activo “desaparezca”
Uno de los errores más frecuentes es pensar:
“Mientras el activo siga funcionando, no existe deterioro”.
Esto no es necesariamente correcto. Un activo puede seguir funcionando y, aun así, haber perdido capacidad para generar los beneficios económicos esperados.
Por ejemplo:
Una cadena de tiendas mantiene una sucursal abierta, pero las ventas han caído significativamente durante varios períodos.
La sucursal continúa operando. La maquinaria continúa funcionando, los contratos siguen vigentes.
Pero si los flujos de efectivo futuros ya no justifican el importe registrado, la empresa debe analizar si existe deterioro.
El deterioro no depende únicamente de que el activo deje de funcionar.
Depende de su capacidad de recuperación económica.
¿Y qué ocurre con las inversiones?
Aquí debemos hacer una distinción importante.
No todas las inversiones se analizan directamente bajo NIC 36.
Los activos financieros que están dentro del alcance de NIIF 9 – Instrumentos Financieros siguen su propio modelo de deterioro, basado en pérdidas crediticias esperadas. Por ejemplo, determinadas cuentas por cobrar, préstamos e instrumentos financieros están sujetos a los requerimientos de deterioro de NIIF 9.
Por otra parte, las inversiones en asociadas y negocios conjuntos tienen requerimientos específicos en NIC 28. Después de aplicar el método de la participación, la entidad evalúa si existe evidencia objetiva de deterioro de su inversión neta.
Por eso, ante la pregunta:
“¿Las inversiones están incluidas en NIC 36?”
La respuesta profesional es:
Depende del tipo de inversión y de la norma que le resulte aplicable.
Esta distinción es fundamental para evitar aplicar incorrectamente un modelo de deterioro.
El impacto no es solamente contable
Volvamos al ejemplo:
*El efecto exacto dependerá de las circunstancias y de la norma aplicable.
Una pérdida por deterioro puede afectar:
Estados financieros → patrimonio → rentabilidad → indicadores financieros → decisiones de inversión → capacidad de financiamiento.
Por eso, NIC 36 no debería verse únicamente como una norma contable.
También es una herramienta para evaluar la calidad económica de los activos de la empresa.
Un activo sobrevalorado puede generar decisiones equivocadas. Imagine que una empresa presenta activos por ₡2.000 millones.
El patrimonio y los indicadores de solvencia parecen sólidos. Pero dentro de esos ₡2.000 millones existe una unidad de negocio que ya no genera los flujos esperados y cuyo importe recuperable es significativamente inferior a su valor contable.
Si la empresa no identifica oportunamente el deterioro, los estados financieros pueden transmitir una imagen económica diferente de la realidad.
Esto puede influir en:
El problema no es únicamente reconocer una pérdida.
El verdadero problema es tomar decisiones utilizando información que ya no representa adecuadamente la realidad económica.
¿Qué debería revisar una empresa?
Antes de preparar sus estados financieros, la gerencia debería preguntarse:
1. ¿Existen activos cuyo rendimiento haya disminuido significativamente?
2. ¿Hay unidades de negocio que estén generando pérdidas recurrentes?
3. ¿Existen activos tecnológicos que hayan quedado obsoletos?
4. ¿Han cambiado significativamente las expectativas de generación de efectivo?
5. ¿Existen sucursales, plantas o proyectos cuyo desempeño sea inferior al esperado?
6. ¿La empresa ha identificado correctamente sus unidades generadoras de efectivo cuando corresponde?
7. ¿Las inversiones están siendo analizadas bajo la norma que realmente les corresponde?
Estas preguntas pueden revelar riesgos que no aparecen simplemente revisando el balance de comprobación.
Una consideración que muchas empresas pasan por alto
La evaluación del deterioro no termina necesariamente cuando se reconoce la pérdida.
Para activos distintos del goodwill, si posteriormente cambian favorablemente las circunstancias que originaron el deterioro, puede corresponder una reversión, aunque existen límites para evitar que el activo supere el importe que habría tenido si nunca se hubiera reconocido el deterioro. Las pérdidas por deterioro del goodwill no se revierten.
Esto demuestra que el deterioro debe entenderse como un proceso de evaluación económica y no como un asiento contable aislado.
La pregunta que debería hacerse la gerencia
No debería ser:
“¿Tenemos deterioro?”
La pregunta más útil es:
“¿Tenemos evidencia suficiente para demostrar que el valor registrado de nuestros activos todavía puede recuperarse?”
Esa diferencia cambia completamente la conversación. Porque la NIC 36 no busca que las empresas simplemente reconozcan pérdidas.
Busca que los estados financieros representen de manera razonable la capacidad económica de los activos para generar beneficios.
Conclusión
Un activo puede seguir existiendo físicamente y, al mismo tiempo, haber perdido parte importante de su valor económico.
Una máquina puede seguir funcionando.
Una sucursal puede seguir abierta.
Una marca puede seguir registrada.
Una unidad de negocio puede seguir operando.
Pero si los beneficios económicos que se espera recuperar ya no justifican su importe en libros, la empresa debe analizar el deterioro.
En el ejemplo planteado, ₡300 millones registrados frente a ₡245 millones recuperables generan una diferencia ilustrativa de ₡55 millones.
La cifra es importante. Pero la lección empresarial es todavía más importante:
el balance no debe mostrar solamente lo que la empresa posee; debe reflejar razonablemente el valor económico que espera recuperar.
La NIC 36 obliga a mirar más allá del saldo contable.
La contabilidad también protege el valor de su empresa.
Fuente técnica: IFRS Foundation, IAS 36 – Impairment of Assets.
Nota editorial: Las cifras utilizadas en el ejemplo son exclusivamente ilustrativas y no representan estadísticas nacionales, pérdidas promedio ni información de una empresa específica. El análisis de inversiones debe considerar, según corresponda, NIIF 9, NIC 28 u otras normas aplicables.
Elaboración propia