03/11/2026
Una empresa puede aumentar sus ventas, mantener sus clientes y cumplir sus metas comerciales, pero terminar reportando pérdidas por diferencias cambiarias. Esto sucede porque una operación en moneda extranjera no termina contablemente cuando se emite una factura: sus efectos pueden continuar hasta el cobro, el pago o la liquidación de la partida.
La NIC 21 — Efectos de las variaciones en las tasas de cambio de la moneda extranjera establece cómo incorporar las transacciones en moneda extranjera y los negocios en el extranjero en los estados financieros, así como la forma de convertir estos estados a una moneda de presentación.
Para las empresas costarricenses, donde es habitual facturar, financiarse, comprar inventarios o contratar servicios en dólares estadounidenses mientras una parte de sus operaciones se desarrolla en colones, comprender esta norma es esencial para interpretar correctamente la rentabilidad y el riesgo cambiario.
1. ¿Por qué es importante la NIC 21?
La NIC 21 responde tres preguntas fundamentales: ¿cuál es la moneda que representa realmente el entorno económico de la empresa?, ¿cómo deben registrarse las operaciones realizadas en otras monedas? y ¿qué tratamiento corresponde a las diferencias generadas cuando cambia el tipo de cambio?
El primer error que debemos evitar es considerar que una empresa puede escoger libremente su moneda funcional por comodidad administrativa. La moneda funcional depende de la realidad económica de sus operaciones, no simplemente de la moneda en que factura, presenta declaraciones tributarias o mantiene sus cuentas bancarias.
La norma también exige distinguir entre partidas monetarias y no monetarias, porque no todas se convierten nuevamente al tipo de cambio de cierre.
2. Moneda funcional, moneda extranjera y moneda de presentación

Para determinar la moneda funcional, la entidad evalúa principalmente la moneda que influye en los precios de venta de bienes y servicios, así como la que determina los costos de mano de obra, materiales y otros costos de producción o prestación de servicios.
Como factores complementarios, se consideran la moneda en la que se obtienen recursos de financiación y aquella en la que se conservan los fondos procedentes de las actividades operativas.
Ejemplo empresarial
Una empresa ubicada en Costa Rica factura el 85 % de sus ventas en dólares, pero paga salarios, alquileres, servicios y buena parte de sus compras en colones. ¿Su moneda funcional debe ser necesariamente el dólar?
No. El porcentaje de ventas en dólares es un indicador relevante, pero no constituye una prueba concluyente. Es necesario evaluar el conjunto de factores económicos y aplicar el juicio profesional cuando estos sean mixtos.
3. Reconocimiento inicial de operaciones en moneda extranjera
La NIC 21 establece que una transacción en moneda extranjera se registra inicialmente en la moneda funcional aplicando el tipo de cambio de contado entre ambas monedas en la fecha de la transacción.
Supongamos una empresa cuya moneda funcional es el colón y que realiza una venta a crédito por US$20.000.

La operación queda reconocida inicialmente en colones, aunque el cliente deba pagar en dólares.
4. ¿Qué sucede cuando cambia el tipo de cambio?
La NIC 21 requiere que, al final de cada período sobre el que se informa, las partidas monetarias en moneda extranjera se conviertan utilizando el tipo de cambio de cierre.
Las cuentas por cobrar, cuentas por pagar, préstamos y saldos bancarios denominados en moneda extranjera son ejemplos habituales de partidas monetarias.
Si el dólar baja de ₡510 a ₡495 antes del cierre y la cuenta por cobrar sigue pendiente, el resultado cambia:

La empresa mantiene el derecho a cobrar US$20.000, pero ese derecho equivale ahora a ₡300.000 menos en su moneda funcional.
En este supuesto, la diferencia se reconoce como pérdida cambiaria en resultados, salvo que resulte aplicable una excepción específica prevista en las normas.
Este fenómeno es especialmente importante en negocios que mantienen cuentas por cobrar de largo plazo, créditos en dólares o una concentración elevada de clientes internacionales.
5. No todas las partidas reciben el mismo tratamiento
La NIC 21 distingue entre partidas monetarias y partidas no monetarias.

Esta distinción evita uno de los errores más frecuentes: reexpresar indiscriminadamente todos los activos y pasivos denominados originalmente en moneda extranjera.
Por ejemplo, una máquina adquirida en dólares y registrada al costo histórico no se actualiza automáticamente cada mes por las variaciones del dólar. En cambio, la deuda monetaria pendiente de pago por esa máquina sí puede generar diferencias cambiarias.
6. ¿Dónde se reconocen las diferencias cambiarias?
Como regla general, las diferencias cambiarias surgidas de la liquidación o conversión de partidas monetarias se reconocen en el resultado del período.
No obstante, existen situaciones especiales, como determinadas partidas monetarias que forman parte de una inversión neta en un negocio en el extranjero. En los estados financieros que incluyen ese negocio, las diferencias pueden reconocerse inicialmente en otro resultado integral y acumularse en patrimonio, de acuerdo con los requisitos de la norma.
También debe distinguirse entre una diferencia cambiaria ordinaria y los efectos de convertir estados financieros de una moneda funcional a otra moneda de presentación. No necesariamente reciben el mismo tratamiento contable.
7. El riesgo cambiario también es un problema de gestión financiera
La NIC 21 establece criterios contables; no prescribe por sí misma cómo administrar la exposición cambiaria. Sin embargo, sus resultados ofrecen información valiosa para la gestión.
Una empresa puede tener ingresos crecientes en dólares y, simultáneamente, experimentar una reducción en su rentabilidad expresada en colones.
Para evaluar esta exposición es conveniente analizar, al menos, tres dimensiones: la posición monetaria neta por moneda, los plazos de recuperación de las cuentas por cobrar y la sensibilidad de los resultados ante variaciones del tipo de cambio.
Por ejemplo, una empresa con US$100.000 de cuentas por cobrar y US$30.000 de cuentas por pagar presenta una posición monetaria neta activa de US$70.000, suponiendo que no existen otras partidas relevantes en dólares.
Una disminución hipotética de ₡10 por dólar representa una reducción aproximada de ₡700.000 en el valor de esa posición, antes de considerar otros efectos contables, fiscales o de cobertura.
La exposición cambiaria no depende únicamente de cuánto vende una empresa en dólares, sino de cuánto mantiene pendiente de cobrar, pagar o financiar en esa moneda.
8. NIIF LAB: simulador interactivo de diferencias cambiarias
El siguiente laboratorio permite analizar el efecto de las variaciones del tipo de cambio sobre las partidas monetarias de una empresa.
Este laboratorio permite observar una relación fundamental: una caída del dólar genera una pérdida sobre una posición monetaria neta activa en dólares, pero puede generar una ganancia cuando la empresa mantiene una posición neta pasiva. Si el dólar aumenta, el efecto se invierte.