02 de agosto 2026


Resumen ejecutivo


Los inventarios suelen representar una de las inversiones más importantes de una empresa comercial o industrial. Sin embargo, tener más inventario no significa necesariamente tener más valor.


Productos obsoletos, dañados, vencidos, fuera de temporada o con baja rotación pueden mantenerse registrados por montos superiores a lo que realmente se espera recuperar mediante su venta. Cuando esto sucede, los activos, la utilidad y algunos indicadores financieros pueden aparecer sobrevalorados.


La NIC 2 establece que los inventarios deben medirse por el menor importe entre su costo y su valor neto realizable. También define cuáles desembolsos forman parte del costo, cómo asignarlo y cuándo reconocer pérdidas por deterioro.


Una aplicación incorrecta no constituye únicamente un problema contable. Puede llevar a distribuir utilidades inexistentes, solicitar financiamiento con indicadores distorsionados, mantener productos que consumen espacio y capital de trabajo o tomar decisiones comerciales basadas en información que ya no representa la realidad económica.


El inventario que parecía una fortaleza

Imagine una empresa distribuidora que cierra su periodo contable con inventarios registrados por ₡200 millones.


La administración interpreta ese saldo como una señal positiva: existen suficientes productos para atender las ventas de los próximos meses y el activo corriente se mantiene sólido.


Sin embargo, al analizar el detalle se detecta que una parte importante del inventario presenta las siguientes condiciones:

  • Productos que no han tenido movimiento durante más de doce meses.
  • Artículos que fueron reemplazados por versiones más recientes.
  • Mercadería dañada o deteriorada.
  • Productos cuyo precio de venta ha disminuido.
  • Unidades que requerirán descuentos, reparaciones o costos adicionales para venderse.


Aunque estos productos todavía se encuentren físicamente en la bodega, es posible que su valor económico sea inferior al importe registrado en la contabilidad.

La existencia física de un producto no garantiza que la empresa pueda recuperar su costo.


¿Qué establece la NIC 2?

La NIC 2 regula el tratamiento contable de los inventarios. Estos comprenden bienes mantenidos para la venta, productos en proceso de producción y materiales o suministros que serán consumidos durante la producción o prestación de servicios.


El principio principal de la norma indica que los inventarios deben medirse al menor entre:

1. El costo

Incluye los desembolsos necesarios para llevar el inventario hasta su ubicación y condición actuales, como:

  • Precio de compra.
  • Aranceles e impuestos no recuperables.
  • Transporte y manipulación.
  • Mano de obra directa.
  • Costos de transformación.
  • Costos indirectos de producción asignados razonablemente.


Los descuentos comerciales, rebajas y partidas similares deben disminuir el costo de adquisición.


2. El valor neto realizable

Es el precio estimado de venta en el curso normal del negocio, menos los costos estimados de terminación y los costos necesarios para realizar la venta.


Por lo tanto, cuando el costo registrado es superior al monto que la empresa espera recuperar, debe reconocerse una reducción del inventario y un gasto en resultados.

Costos que no deberían ocultarse dentro del inventario


Uno de los errores frecuentes es incorporar al costo del inventario todos los gastos relacionados con compras, producción o almacenamiento.

La NIC 2 excluye, entre otros:

  • Desperdicios anormales de materiales o mano de obra.
  • Costos de almacenamiento que no sean necesarios dentro del proceso productivo.
  • Gastos administrativos que no contribuyan a colocar el inventario en su ubicación y condición actuales.
  • Costos de venta.


Por ejemplo, una pérdida extraordinaria de materia prima causada por una falla operativa no debería trasladarse automáticamente al costo de las unidades terminadas. Hacerlo aumentaría artificialmente el valor del inventario y trasladaría la ineficiencia a periodos futuros.


Caso económico ilustrativo

Supongamos que la empresa mantiene inventarios por ₡200 millones.

Después de realizar un análisis de antigüedad, rotación, estado físico y precios de venta, se determina que el 5% del inventario presenta obsolescencia o una reducción significativa de valor.


Cálculo inicial

Inventario registrado: ₡200.000.000

Porcentaje estimado de deterioro: 5%

Reducción requerida: ₡10.000.000


La empresa debería reconocer un gasto por reducción del inventario de ₡10 millones.


Este caso es ilustrativo. El porcentaje no debe establecerse de manera arbitraria. La estimación debería sustentarse en evidencia como antigüedad, rotación histórica, precios posteriores al cierre, condiciones físicas, devoluciones y planes reales de venta.


Antes de realizar el ajuste

  • Inventarios: ₡200 millones.
  • Utilidad antes de impuestos: ₡45 millones.
  • Activos corrientes: ₡350 millones.
  • Pasivos corrientes: ₡200 millones.
  • Razón corriente: 1,75 veces.


Después del ajuste

  • Inventarios: ₡190 millones.
  • Utilidad antes de impuestos: ₡35 millones.
  • Activos corrientes: ₡340 millones.
  • Pasivos corrientes: ₡200 millones.
  • Razón corriente: 1,70 veces.


La utilidad disminuiría aproximadamente un 22,2%, al pasar de ₡45 millones a ₡35 millones.


La empresa no perdió ₡10 millones el día en que realizó el ajuste. La pérdida económica probablemente se había producido antes, cuando el inventario dejó de tener capacidad para recuperar su costo.


La contabilidad únicamente está reconociendo una realidad que ya existía.


¿Qué puede perder una empresa por aplicar incorrectamente la NIC 2?


Utilidades que no existen

Cuando no se reconoce la pérdida de valor del inventario, la utilidad permanece sobrevalorada. Esto puede provocar distribución de dividendos o excedentes sobre resultados que no representan beneficios económicos reales.


Capital de trabajo atrapado

El inventario de baja rotación ocupa espacio, requiere seguros, vigilancia, conteos, sistemas, personal y almacenamiento. Además, mantiene recursos financieros que podrían destinarse a productos rentables, pago de obligaciones o crecimiento.


Decisiones comerciales equivocadas

Cuando la gerencia considera que todo el inventario registrado conserva su valor, puede retrasar promociones, liquidaciones, devoluciones a proveedores o ajustes en las compras.


Dificultades de financiamiento

Las entidades financieras analizan la liquidez, la rotación de inventarios, los márgenes y la calidad de los activos. Un ajuste significativo puede modificar la percepción sobre la capacidad de pago de la empresa.


Problemas durante una auditoría

La falta de análisis de obsolescencia, evidencia de precios de venta, conteos físicos o conciliaciones puede producir ajustes de auditoría y afectar la confianza en los estados financieros.


Márgenes de utilidad incorrectos

Los errores en la determinación del costo pueden provocar que la empresa crea que determinados productos son rentables cuando realmente generan pérdidas.


El valor neto realizable exige análisis, no una fórmula automática

La estimación del valor neto realizable debe considerar las condiciones específicas de la empresa y del inventario.


Además, al estimar los costos necesarios para efectuar la venta, no resulta adecuado limitarse automáticamente a los costos incrementales. Deben considerarse los desembolsos necesarios para vender el inventario en el curso ordinario del negocio, aplicando juicio profesional según los hechos y circunstancias.


Una empresa podría necesitar considerar:

  • Comisiones de venta.
  • Transporte hasta el cliente.
  • Empaque adicional.
  • Reparaciones.
  • Etiquetado.
  • Descuentos comerciales.
  • Costos de terminación.
  • Gastos necesarios para colocar el producto en condiciones de venta.


El valor neto realizable tampoco es necesariamente igual al valor razonable. El primero se basa en el monto que la empresa espera obtener de la venta dentro de su operación normal y considera circunstancias específicas de la entidad.


Cinco preguntas de autodiagnóstico

  1. ¿La empresa cuenta con un reporte de antigüedad y rotación de inventarios por producto?
  2. ¿Se identifican separadamente los productos dañados, vencidos, obsoletos o sin movimiento?
  3. ¿Los precios de venta utilizados para evaluar el inventario corresponden a condiciones actuales?
  4. ¿La estimación considera los costos de terminación y los costos necesarios para vender?
  5. ¿La administración podría justificar el valor del inventario mediante evidencia verificable ante un auditor, banco o inversionista?


Una respuesta negativa no confirma necesariamente que exista un error, pero sí revela un área que requiere revisión.


Recomendaciones para proteger el valor de la empresa

La aplicación de la NIC 2 debería integrarse a la gestión operativa y comercial, no limitarse al cierre contable anual.


La empresa debería establecer:

  • Reportes mensuales de rotación y antigüedad.
  • Conteos físicos periódicos.
  • Responsables de revisar productos sin movimiento.
  • Políticas de obsolescencia documentadas.
  • Comparaciones entre costo y precio neto esperado de venta.
  • Evidencia de ventas posteriores al cierre.
  • Planes de liquidación, devolución o reutilización.
  • Seguimiento de diferencias entre inventario físico y contable.
  • Indicadores por línea de producto, sucursal y categoría.


También conviene analizar el impacto fiscal de los ajustes de manera separada. El reconocimiento contable de una reducción no implica automáticamente que tenga el mismo tratamiento tributario. Cada empresa debe revisar la documentación y los requisitos aplicables en su jurisdicción.


Conclusión

La NIC 2 no se limita a determinar cuánto cuesta comprar o producir un artículo. Su propósito es evitar que los estados financieros presenten inventarios por importes superiores a los beneficios que realmente se espera recuperar.


Un inventario sobrevalorado puede hacer que la empresa parezca más líquida, rentable y solvente de lo que realmente es.


El problema no siempre se encuentra en el registro diario de las compras. Muchas veces surge de productos antiguos, políticas que nunca se actualizaron, costos mal asignados o estimaciones que no cuentan con evidencia suficiente.


La pregunta que debería formular la administración no es únicamente cuánto inventario aparece en la contabilidad, sino:


¿Cuánto de ese inventario puede convertirse realmente en dinero y generar el margen esperado?

Una revisión preventiva permite identificar diferencias antes de que se conviertan en pérdidas mayores, ajustes de auditoría o decisiones empresariales equivocadas.


Fuente técnica principal

IFRS Foundation, NIC 2 – Inventarios y material oficial de implementación.

Elaboración propia