Al revisar los 20 planes de gobierno presentados por los candidatos presidenciales, surge una radiografía reveladora del discurso político costarricense. Más allá de la ideología, los documentos comparten patrones, excesos y ausencias que merecen atención pública.


Algunos datos llaman la atención por su magnitud; otros, por su falta de viabilidad. Aquí, un análisis técnico con una pizca de humor —porque a veces la realidad se explica mejor así.


El tamaño sí importa… pero no como se cree


El plan de gobierno más largo: 


Partido: Nueva República

Candidato: Fabricio Alvarado

Extensión: más de 210 páginas


Le siguen muy de cerca:


Nueva Generación – Fernando Zamora (más de 200 páginas)

Coalición Agenda Ciudadana – Claudia Dobles (más de 200 páginas)


Dato curioso:


La extensión se explica más por diagnósticos extensos, principios y contexto que, por metas cuantificables, cronogramas o presupuestos detallados.


Hay planes tan largos que para terminarlos hay que pedir vacaciones… y café.


El plan de gobierno más corto


Partido: Unión Democrática Costarricense

Candidato: Boris Molina

Extensión: alrededor de 20 páginas


Breve y fácil de leer, pero limitado para explicar cómo gobernar un país complejo.


Ideal para una tarde, insuficiente para cuatro años de gobierno.  


El gran ausente: la calculadora


Presupuesto y costos.


0 de 20 planes, sin excepción, presenta:


costos totales de sus promesas,

presupuesto por política pública,

fuentes claras de financiamiento.


Esto aplica a todos los partidos y candidatos, desde los más extensos hasta los más breves.


Todos prometen remodelar la casa, pero nadie dice quién paga la remodelación. (y sabemos que esto es por impuestos y deuda, pero no nos indican las proporciones) 


El “Plan Superman”: hacerlo todo en cuatro años


Este patrón se observa con claridad en planes como:


Nueva República – Fabricio Alvarado

Nueva Generación – Fernando Zamora

Coalición Agenda Ciudadana – Claudia Dobles


Dato curioso, los planes asumen implícitamente un Estado que:


no se traba,

no enfrenta huelgas,

no tiene límites fiscales,

no se topa con la Sala Constitucional.


Algunos planes parecen escritos para un país sin trámites, sin crisis y sin realidad.


Educación: prioridad discursiva, no medible

18 de 20 planes hablan de educación (MEP, educación técnica, universidades).  0 de 20 fija metas nacionales como:


reducción de deserción en X%,

mejora de resultados académicos en X puntos,

inserción laboral de egresados técnicos.


Planes donde esto se observa claramente:


PLN – Álvaro Ramos

PUSC – Juan Carlos Hidalgo

PLP – Eliécer Feinzaig

Frente Amplio – Ariel Robles

Agenda Ciudadana – Claudia Dobles


Todos quieren mejorar las notas, pero nadie quiere pasar lista.


Seguridad: un tema que divide

12 de 20 planes desarrollan el tema de seguridad, 8 planes no lo abordan como política pública estructurada.


Planes con énfasis en control y fuerza:


Nueva República – Fabricio Alvarado

Unidos Podemos – Natalia Díaz

Alianza Costa Rica Primero – Douglas Caamaño


Se habla mucho de policía y cárceles, poco de:

Poder Judicial,

prevención,

inteligencia financiera.


Mucha sirena, poca estrategia.


El ciclista invisible

Solo 4 de 20 planes mencionan explícitamente a los ciclistas:

PLN – Álvaro Ramos

PUSC – Juan Carlos Hidalgo

PLP – Eliécer Feinzaig

Frente Amplio – Ariel Robles


0 planes presenta:


política nacional ciclista,

presupuesto,

seguridad jurídica específica.


En los planes de gobierno, el ciclista existe… pero en letra pequeña.


Inteligencia artificial: palabra mágica sin manual

Planes que mencionan IA o tecnología como solución transversal:

PLP – Eliécer Feinzaig

Agenda Ciudadana – Claudia Dobles

Unidos Podemos – Natalia Díaz


Ninguno cuantifica:

impacto,

retorno de inversión,

riesgos.


La IA aparece como solución mágica… pero sin instrucciones.


El Estado omnipotente

Un patrón transversal.  El Ejecutivo aparece como el gran solucionador universal.


Rara vez se explican:


límites institucionales,

coordinación entre entidades,

reformas legales necesarias.


El Estado de los planes de gobierno no se cansa, no se equivoca y nunca llega tarde.


Conclusión

Leídos con atención, los planes de gobierno costarricenses coinciden más en diagnósticos que en soluciones ejecutables. Prometen un país más seguro, educado y moderno, pero explican poco el cómo, el cuándo y el cuánto.


Más allá de la ideología, el reto para el electorado es exigir menos adjetivos y más números.


Este análisis es técnico y comparativo y con cierto humor. No constituye recomendación de voto.