El sector solidarista en 2025: el sistema social - financiero que sostiene a 1.200.000.00 personas.


Mientras gran parte del debate económico nacional se concentra en inflación, tipo de cambio o déficit fiscal, existe una red social financiera que crece en silencio, maneja miles de millones de colones y sostiene a más de 400.000 familias costarricenses: el sector solidarista.


Los datos consolidados a 2025 confirman algo que pocos están mirando con suficiente profundidad:


El solidarismo no solo resistió los últimos años de presión económica, sino que salió fortalecido.


Un sector que volvió a crecer


Después de una caída importante entre 2019 y 2024 (secuelas de pandemia), cuando la cantidad de asociaciones solidaristas bajó de 1.483 a 1.343, el 2025 marca un punto de inflexión.


Este año el país cerró con 1.378 asociaciones, lo que implica un crecimiento neto de 35 asociaciones nuevas en apenas doce meses.


Más importante aún es lo que ocurre detrás de ese número: la base social siguió expandiéndose.


En 2024 había 402.800 personas asociadas


En 2025 esa cifra subió a 411.466, es decir, 8.666 trabajadores más decidieron proteger parte de su salario dentro de una asociación solidarista.

 

Indicador 2024 2025 Cambio

Asociaciones Solidaristas 1343 1378 +35

Personas asociadas 402.800 411.466 +8.666

Tasa de afiliación 24.1% 25.4% +5.4%

Esto ocurrió debido al crecimiento laboral formal, considerando la disminución de la tasa de desempleo, lo que confirma una tendencia clara:


El solidarismo se está convirtiendo en una herramienta de protección financiera, no solo en un beneficio laboral.

La tasa de afiliación confirma el cambio

En 2011, apenas el 18% de los asalariados del país pertenecían a una asociación solidarista.


En 2025 esa cifra sube a 25,2%.


En términos prácticos, hoy uno de cada cuatro trabajadores asalariados en Costa Rica ya está dentro del sistema solidarista.


No se trata de una moda ni de un nicho: es una de las estructuras sociales más grandes del país.


El solidarismo crece justo cuando la economía del país crece, esto permite que trabajadores:


Ahorro que no desaparezca

Crédito que no castigue

Protección que no dependa del banco


Una infraestructura social financiera paralela al sistema bancario, con mejores condiciones.


El capital captado por las asociaciones solidaristas en 2025 supera los $7132.509.581,21 millones de dólares, una cifra que equivale al 30% del PIB costarricense.


El sector genera en el 2025 más de $121 millones de dólares, recursos que se distribuyen entre los trabajadores en forma de excedentes. 


Por otro lado, al ser una entidad con fines sociales, se han brindado $44.829.102.85 millones de dólares en excedentes sociales, es decir; becas, beneficios, ayudas sociales y, sobre todo, la ayuda financiera al tener tasas de interés menores de las de a banca nacional. (promedio del sector 13%, promedio banca nacional 22%)


En otras palabras, el solidarismo ya opera como una banca social privada, con reglas propias, base de clientes cautiva y una función contracíclica que se vuelve más importante cuando la economía se desacelera.


La fuerza del sector público y el empuje del privado

Los datos sectoriales muestran dos realidades complementarias:


En el sector público, la afiliación solidarista supera el 34% en 2025, consolidando a las asociaciones como una pieza estructural del bienestar laboral del Estado.


En el sector privado, la afiliación alcanza 23,3%, con una tendencia de crecimiento sostenido desde 2021.


Esto confirma que el solidarismo dejó de ser un fenómeno exclusivamente público:

las empresas privadas lo están adoptando como una herramienta de retención, salario emocional, escudo fiscal, estabilidad y salud financiera para sus colaboradores.


Un país solidarista… pero concentrado

La distribución geográfica muestra una concentración marcada:


San José concentra más de 247.000 asociados

Heredia supera los 70.000

Mientras que provincias como Guanacaste, Puntarenas y Limón aún están muy por debajo


Esto refleja una brecha territorial importante:


El solidarismo es fuerte donde hay empresas grandes y empleo formal, pero aún tiene espacio para crecer en regiones donde el acceso al crédito y al ahorro sigue siendo limitado.


Más allá de los números

El crecimiento del sector no es casual.


En un contexto de tasas altas, endeudamiento de los hogares y presión sobre el ingreso disponible, cada vez más trabajadores entienden que una asociación solidarista es:


  1. Un fondo de ahorro que sí rinde
  2. Una fuente de crédito que no castiga
  3. Una red de protección que no depende del banco


Eso explica por qué el sector crece incluso cuando la economía se desacelera.


Pero hay un problema que casi nadie está midiendo

El crecimiento no garantiza sostenibilidad. Hoy el sector enfrenta riesgos que no se ven en los balances:


  1. Asociaciones creadas sin gobierno corporativo real
  2. Juntas directivas sin lectura financiera
  3. Modelos de crédito sin gestión de riesgo
  4. Cumplimiento legal visto como trámite
  5. Tecnología que no está actualizada.
  6. Falta de actualización de la Ley 6970 Ley de Asociaciones Solidaristas.
  7. Representación real del solidarismo mediante un ente gubernamental (Instituto de Fomento Solidarista INFOSOL)


Cuando un sector financiero crece sin estructura tarde o temprano aparecen los problemas administrativos y financieros afectados como por ejemplo Banco Solidarista (1993), Descapitalización del sector por la Ley de Protección al Trabajador (2001), Ley de Finanzas Publicas (2018), Ley de Usura (2021) y situaciones de afectación directa como Aldesa, Coopeservidores, Desifyn. 


El nuevo reto del solidarismo no es crecer, esaber escalar

El solidarismo del futuro no se definirá por cuántas asociaciones existen, sino por:


  1. Cuáles están bien gobernadas
  2. Cuáles tienen información financiera clara
  3. Cuáles usan tecnología e inteligencia artificial.
  4. Cuáles cumplen la ley
  5. Cuáles protegen de verdad a sus asociados


2025 deja una lección clara

El solidarismo ya no es un complemento del sistema financiero costarricense, es una de sus columnas.


La verdadera pregunta hacia adelante no es cuántas asociaciones existen, sino cuántas están bien administradas, bien gobernadas y bien preparadas para manejar recursos que ya se miden en miles de millones.


Porque cuando un sistema financiero social alcanza este tamaño, la diferencia entre estabilidad y riesgo ya no depende del ideal solidario, sino de la calidad de su gestión.