En Costa Rica —y en gran parte de Latinoamérica— muchos proyectos fracasan no por falta de talento, sino por falta de estructura estratégica antes de iniciar.


Un proyecto no comienza cuando se ejecuta. Comienza mucho antes, y ahí es donde la mayoría se equivoca.


1️⃣ Antes del inicio: el filtro que separa gasto de inversión

Todo proyecto serio debe iniciar con dos pilares:


✔ Caso de negocios

Aquí se responde la pregunta clave:


¿Vale la pena invertir en esto?

Un buen caso de negocios:

  • Define el problema u oportunidad. (Nicho de mercado)
  • Cuantifica beneficios financieros. (datos, números)
  • Proyecta impacto estratégico.
  • Evalúa riesgos.


Si no existe un caso de negocios sólido, no hay proyecto: hay improvisación.


✔ Contrato

El contrato no es burocracia, es protección financiera y claridad operativa.

Define:

  • Alcance
  • Plazos
  • Responsabilidades
  • Penalidades
  • Entregables


Sin contrato claro, el conflicto es cuestión de tiempo.


2️⃣ El ciclo estratégico: ningún proyecto vive aislado

Un proyecto no es una isla, debe alinearse con:

  • La estrategia organizacional.
  • Los programas existentes.
  • El portafolio general de inversiones.


Aquí es donde muchas PYMES fallan: ejecutan proyectos que no responden a su visión estratégica.


Además, es clave diferenciar:


3️⃣ El inicio formal: donde se construye el éxito

El éxito no se construye ejecutando, se construye estructurando.


Acta de constitución

Autoriza formalmente el proyecto y define objetivos iniciales.


Registro de interesados

Identifica quién puede afectar o ser afectado por el proyecto.


Factores ambientales

Incluye:

  • Cultura organizacional.
  • Entorno regulatorio.
  • Mercado.
  • Tecnología disponible.


Activos de los procesos

Son los manuales, políticas y experiencias previas que reducen riesgos. Un proyecto que ignora estos elementos está destinado a improvisar.


4️⃣ ¿Qué define realmente el éxito?

No es solo cumplir plazo y presupuesto. El éxito real se mide por:

  • Beneficios alcanzados.
  • Valor generado.
  • Impacto estratégico.
  • Satisfacción de los interesados.


Muchos proyectos “terminan”, pero pocos generan verdadero valor.


5️⃣ Roles y responsabilidades: la gobernanza invisible

Todo proyecto necesita claridad en roles:

  • Dirección general: visión estratégica.
  • Área administrativa: soporte documental.
  • Director de proyecto: ejecución y coordinación.
  • Patrocinador: respaldo político y financiero.


Un proyecto sin patrocinador fuerte es un proyecto débil.


Si usted es empresario, gerente o líder de una PYME, entienda esto:

La improvisación es el enemigo silencioso del crecimiento. Un proyecto bien estructurado:


  • Reduce riesgos.
  • Mejora rentabilidad.
  • Aumenta credibilidad.
  • Protege reputación.


Y en un entorno empresarial cada vez más competitivo, la estructura no es opcional, es estratégica.