Cuando se analiza la sostenibilidad de las finanzas públicas en Costa Rica, el foco suele colocarse en nuevos impuestos, mayor fiscalización o ajustes al gasto. Sin embargo, existe un sector que ya contribuye de manera constante al Estado y que, además, genera beneficios económicos y sociales que reducen presiones futuras sobre el presupuesto público: el sector solidarista.


Este análisis se basa en datos reales de pagos efectuados a la Administración Tributaria entre 2015 y 2025* y plantea una conclusión clara:


el solidarismo debe ser incentivado y promovido como política pública, no solo observado desde la óptica tributaria.



El aporte fiscal del sector solidarista.  Los registros muestran pagos efectivos por:


  1. Impuesto sobre la Renta (ISR): ₡18.626 millones
  2. Impuesto sobre excedentes: ₡83.314 millones
  3. Impuesto al Valor Agregado (IVA): ₡18.693 millones


Aporte tributario total estimado: ₡120.633 millones


Nota: cifras en millones de colones


Estos recursos ingresaron directamente a las arcas públicas y contribuyeron al financiamiento del Estado costarricense.


Estos no son supuestos ni proyecciones: son recursos efectivos que el Estado ya recibió.


Más allá de la recaudación: el valor estratégico del solidarismo.  Limitar el análisis del solidarismo a cuánto impuesto paga es un error técnico y conceptual.


El sector cumple funciones que, desde una perspectiva de política pública, generan ahorro fiscal indirecto:


  1. Facilita ahorro y crédito formal a personas trabajadoras
  2. Reduce vulnerabilidad financiera ante crisis económicas
  3. Disminuye presión sobre programas asistenciales
  4. Promueve educación financiera y disciplina de ahorro
  5. Fortalece el empleo formal y la estabilidad laboral


Cada colón invertido o canalizado a través del solidarismo evita costos futuros al Estado.


¿Por qué el Estado debe incentivar el solidarismo?

Aquí está el punto clave:


El Estado no debería ver al solidarismo únicamente como una fuente de impuestos, sino como una política pública inteligente.  Incentivar y promover el solidarismo permite:


  1. Ampliar beneficios a más personas trabajadoras, incluso fuera de grandes empresas.
  2. Fortalecer la inclusión financiera, reduciendo informalidad y vulnerabilidad económica.
  3. Aumentar la base tributaria futura, no por presión, sino por crecimiento económico real.
  4. Prevenir gasto público, al disminuir riesgos de endeudamiento, pobreza o exclusión laboral.
  5. Cada asociación que funciona correctamente es un aliado silencioso del Estado, no un privilegio que deba debilitarse.


El riesgo de una visión fiscal corta

Debilitar el modelo solidarista bajo una lógica meramente recaudatoria podría generar efectos contraproducentes:


  1. Mayor presión sobre programas sociales
  2. Más informalidad financiera
  3. Menor resiliencia de los hogares ante crisis
  4. Menor estabilidad laboral


En términos fiscales, desincentivar el solidarismo puede terminar costándole más caro al país.


El rol que debería asumir el Estado

El enfoque correcto no es solo cuánto recauda el Estado del solidarismo, sino cuánto podría multiplicar si lo incentiva adecuadamente. El Estado debería:


  1. Cambio urgente de la Ley 6970 Ley de Asociaciones Solidaristas
  2. Centralizar su representación en una sola entidad 
  3. Promover la creación de más asociaciones solidaristas
  4. Facilitar su expansión a más sectores productivos
  5. Integrarlas a estrategias de formalización laboral
  6. Reconocerlas como aliadas de la estabilidad fiscal y social
  7. Incorporarlas en políticas de bienestar laboral y ahorro interno
  8. No como privilegio, sino como herramienta de desarrollo económico y social.


Solidarismo: una inversión país, no un gasto

El solidarismo permite que miles de personas trabajadoras accedan a beneficios financieros que el Estado, por sí solo, no podría cubrir de forma eficiente.


Visto correctamente, no es una renuncia fiscal, sino una inversión en estabilidad, formalidad y bienestar, con retornos claros tanto económicos como sociales.


Conclusión

Los datos muestran que el sector solidarista ya aporta de forma significativa a las finanzas públicas.


Pero su verdadero valor está en lo que previene, en lo que estabiliza y en lo que multiplica.

Si Costa Rica busca fortalecer sus finanzas públicas de manera sostenible, incentivar y promover el solidarismo no es opcional: es estratégico.


Nota metodológica

Análisis basado en datos de pagos efectivos a la Administración Tributaria (2015–2025*).

(*) Año parcial.


Elaboración propia, fuente: DGH con datos del formulario D-101, DGH con datos del formulario D-103 v2, DGH con datos del formulario D-104.  Actualización de las cifras: 21 de octubre 2025.