
El nuevo informe del índice Global Business Complexity Index (GBCI) de TMF Group volvió a poner a América Latina bajo la lupa mundial. Seis países latinoamericanos aparecen entre los más complejos del planeta para hacer negocios en 2026, encabezados por México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú.
Sin embargo, en medio de este panorama regional cargado de incertidumbre regulatoria, cambios fiscales frecuentes y burocracia administrativa, Costa Rica empieza a consolidarse como una excepción estratégica dentro de América Latina.
¿Qué mide el índice de complejidad empresarial?
El estudio de TMF Group analiza más de 290 indicadores relacionados con:
El objetivo es medir qué tan difícil resulta para una empresa operar en cada país.
América Latina: potencial enorme, pero con exceso de complejidad. El reporte identifica varios problemas estructurales en la región:
1. Cambios constantes en reglas tributarias
Muchos países latinoamericanos modifican impuestos, obligaciones laborales y regulaciones cada pocos años, generando incertidumbre para inversionistas.
2. Burocracia lenta
Abrir empresas, registrar empleados, obtener permisos o gestionar licencias sigue siendo lento en gran parte de la región.
3. Fragmentación institucional
Existen múltiples plataformas, requisitos duplicados y procesos poco integrados.
4. Inseguridad jurídica
La interpretación de normas cambia según instituciones, regiones o administraciones políticas.
Entonces… ¿cómo queda Costa Rica? Aquí aparece un punto interesante.
Aunque Costa Rica todavía enfrenta retos importantes de burocracia y costos regulatorios, el país ha mostrado una mejora progresiva en el índice de complejidad empresarial durante los últimos años.
Incluso algunas publicaciones regionales ya posicionan a Costa Rica entre los países menos complejos de América Latina para invertir y operar.
Las grandes ventajas competitivas de Costa Rica en 2026
1. Estabilidad democrática y política
Costa Rica sigue siendo uno de los países con mayor estabilidad institucional de América Latina. Eso tiene un enorme valor para inversionistas internacionales.
Mientras otros países enfrentan polarización extrema o inseguridad jurídica, Costa Rica mantiene:
2. Régimen de Zonas Francas extremadamente competitivo
El régimen de zonas francas costarricense sigue siendo una de las mayores fortalezas económicas del país. Empresas multinacionales continúan instalándose en Costa Rica gracias a:
Sectores beneficiados:
3. Capital humano altamente competitivo
Costa Rica posee uno de los niveles educativos y técnicos más fuertes de Centroamérica. Además:
Esto explica por qué gigantes tecnológicos continúan expandiendo operaciones en el país.
4. Integración OCDE: una ventaja silenciosa
El ingreso de Costa Rica a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos elevó los estándares regulatorios y de transparencia.
Aunque esto implica más controles y cumplimiento, también genera:
Para inversionistas globales, esto reduce incertidumbre.
5. Costa Rica se posiciona bien para el nearshoring
La reconfiguración mundial de cadenas de suministro favorece a países estables y cercanos a Estados Unidos. Costa Rica tiene ventajas claras:
Mientras algunas economías enfrentan conflictos regulatorios internos, Costa Rica puede capturar inversión internacional que busca seguridad operativa.
Pero Costa Rica todavía tiene problemas importantes. No todo es positivo.
El país aún enfrenta obstáculos relevantes:
Burocracia estatal
Muchas empresas siguen enfrentando:
Costos sociales elevados
Las cargas sociales y costos laborales continúan siendo altos comparados con otros países de la región. Esto afecta especialmente a:
Lentitud en permisos
Algunos sectores todavía enfrentan atrasos importantes en:
La gran pregunta: ¿Costa Rica puede convertirse en el HUB empresarial más estable de Centroamérica?
Sí, pero necesita acelerar cinco áreas críticas:
1. Simplificación radical de trámites
Menos instituciones duplicadas.
Más interoperabilidad digital.
2. Reforma profunda de plataformas estatales
TRIBU-CR, municipalidades, permisos y plataformas públicas deben integrarse mejor.
3. Mayor apoyo a PYMES
Las multinacionales avanzan rápido.
Las PYMES todavía enfrentan barreras financieras y regulatorias muy pesadas.
4. Infraestructura logística
Puertos, carreteras y transporte siguen siendo un punto débil nacional.
5. Seguridad jurídica de largo plazo
Los inversionistas buscan reglas claras por décadas, no por períodos políticos.
Conclusión
Costa Rica no es el país más barato ni el más simple para hacer negocios en América Latina, pero sí empieza a consolidarse como uno de los más confiables.
En un mundo donde la incertidumbre global aumenta, la confianza vale cada vez más dinero.
Mientras muchos países compiten reduciendo impuestos, Costa Rica puede competir ofreciendo algo más poderoso:
La verdadera oportunidad para Costa Rica en 2026 no es convertirse en el país “más barato”, es convertirse en el país más confiable para invertir en América Latina.
Fuente: Global Business Complexity Index (GBCI)
Elaboración propia